domingo, 4 de diciembre de 2011

Nuestro propio camino del Inca

Calca es un lugar muy poco conocido por el turismo, sin embargo tiene una belleza increíble y muchos secretos.
Hay muchas ruinas en casi todas sus montañas, entre ellas, las ruinas de Hochoycozco, desde las cuales hay un camino inca que llega hasta Saqsawaman, en Cuzco. Me la debo!! Tambíen hay aguas termales, las piedras de la leyenda, un paisaje increíble y lo más bello de todo, por supuesto, su gente.
Pasamos por ahi con la idea de volver y pasar alli, nuestra primera navidad y año nuevo lejos de casa.
Al toque nos fuimos a Urumbamba y de alli a Ollantaytambo, desde donde comenzaría la gran caminata por la vía hasta Aguas Calientes.
No entramos a las ruinas ollantaitambezcas pero fuimos enfrente a Puncuilluna, (o algo asi) que eran otras ruinas de depósitos de granos y desde donde se veia Ollantaytambo en todo su esplendor (tambien pispeamos como entrar, pa la próxima)
En Ollanta esta todo bien para poner el paño al lado de la feria que esta a la entrada de las ruinas, quizas en el piso pero también en alguno de los puestos si los feriantes no fueron. También esta todo bien para poner la carpa en la plaza de Toros, donde se hace una celebración cada año que consiste en atar un cóndor al lomo de un toro y ver como se hacen mierda mutuamente. Que liiiindo!!!
El Condor picotea al toro y el toro salta para todos lados tratando inutilmente de sacarse al condor del lomo. Segun quien "gane", el año va a venir con buenas o malas cosechas. Si gana el Cóndor es muy buen augurio (asi cualquieeeera), pero si el Condor muere... pinta el bajón.
Por supuesto nosotros dormimos ahi cuando ni el cóndor, ni el toro, ni la gente estaba ahi, si no linda ensalada de hippis hubiesemos resultado :P.
Al día siguiente salimos del kilometro 68 de la vía del tren y comenzamos nuestro propio camino del Inca, hacia el Machu Pichu.
Teníamos 13 soles con 40 céntimos. No teníamos ni idea de cómo ibamos a hacer para entrar a la ciudad Inca, pero sabíamos que ibamos a entrar.
Casi no tengo palabras para describir el maravilloso camino que recorrimos por las vias. Tienen que verlo. Casi siento lástima por los que hacen ese camino en 3 horas arriba del tren (lo que nosotros hicimos en 14). Es demasiado rápido para disfrutar tan bello paisaje. Además, no llegan a valorarlo como es debido. En todo el camino se encuentran en el suelo, papeles, sobrecitos vacíos de azucar, botellas de plástico y vasitos con el rótulo del tren. Basura que tiran por la ventana los malcriadísimos turistas y contrasta con tanta hermosura.


Asi se veía el camino, desde que pusimos los pies por primera vez en las vías.
Nosotros, en cambio, vivimos y padecimos el camino, pasito por pasito.
Casi siempre tenés la vía adelante, la montaña a tu derecha y el rio Vilcanota a la izquierda. El Vilcanota, para que se den una idea, es el rio que crece durante las lluvias y se lleva casas enteras, cosechas y gente. Tiene una fuerza increible y su murmullo (murmullazo) es la música que nos acompañó los siguientes 40 y pico kms.
La vegetación es muy variada y preciosa, ya selvática. Todos los tonos de verde los conocí en ese caminito.
Llevamos nuestras pesadas mochilas, pero a los 4 kms de haber empezado dejamos más de la mitad en la casa de Dora, una buena señora que literalmente nos sacó un peso de encima!!
Encontramos de todo para comer: Siscilianos (verdura verde y grandota, RARA, buena para ensaladas), ´, choclos, tomates ácidos, paltas que nos regaló una señora y moras silvestres. Además habíamos llevado paquetes de arroz y fideos y algunas frutas y verduras, porque en el camino no hay almacenes, viste?
A veces hay puentes, a veces túneles y a veces túneles dobles, por los que su amiga Celes tuvo que correr para que no la agarre el tren. (muuuuy lindo y de mucha risa ahora que es anécdota, pero en el momento te la regalo) Muy recomendable esperar, el tiempo que sea necesario, a que venga el tren y después pasar. Los trenes pasan cada 20 o 30 mins, quizas una hora. Por lo cual despues de meses todavía me quedaba retumbando en la cabeza la bocina del tren, hasta soñaba con ese ruido. Esa fue la parte no tan amable.
Había varias ruinas en el camino, que pudimos recorrer desde adentro, y sacar fotitos.
Nos recorrimos los 40 y pico de kilometros con las ojotas hechas de llanta de camión, por lo cual se nos metían piedritas constantemente entre el pie y la suela, pero llegar, llegamos. Aunque no fue fácil andar así, pero perder la paciencia sí era fácil. Mati y yo nos peleabamos todo el tiempo.
Todavía me llegaba señal al celular. Mamá me llamó en el medio del camino y me mandaba mensajes cada vez que podía para acompañarme en mi aventura. Pero a lo último ni paciencia para mi mamá había. Me exigió que le responda un mensaje de texto o no se que lo cual es comprensible si uno lo ve desde sus ojos. Pero yo estaba cansada y no tenía ganas de contestar nada, menos sabiendo que si miraba otra cosa que no fuera mis pies y donde se apoyaban, me iba a tropezar por vez número 2.754.955. Le contesté finalmente, pero algo tipo "no me rompas las pelotas" me contestó algo tipo "asi no se le habla a tu madre" y le escribi para pedirle perdón pero justo me quedé sin crédito.
Estabamos en la recta final y el cansancio, las mochilas y la ansiedad pesaban más que nunca.
Un tren paró adelante nuestro. Cuando avanzó, descubrió el pueblo de Aguas Calientes para nosotros. Justo a tiempo para evitar que Matías y yo nos agarremos de los pelos.

La Leyenda de Unu Urco

"Hace mucho tiempo, a media legua de Calca, en el ayllu real de Urko, vivía el poderoso, valiente e inteligente Inka Urko, junto con su esposa y sus dos bellas hijas. En esos tiempos, las tierras de Urko fueron azotadas por una gran sequía y la falta de agua hacía peligrar los cultivos y la vida de todo el pueblo.
Entonces, el gran Inka Urko llamó a los hombres más aguerridos de la zona diciéndoles que aquel que hiciera llegar agua a Urko tendría, a cambio, la mano de su hija Paukar Illa, quien tenía un romance secreto con el valeroso guerrero Uska Paukar.
Al llamado del gran Inka Urko, se presentaron Atoq Takuri, Rumi Maki y, por supuesto, Uska Paukar, con el propósito de ganar la mano de la bella Paukar Illa.
Los tres iniciaron la competencias, cada uno con sus hombres construyeron acueductos. Uno traía el agua desde Huaman Choque, el otro del río Qochoq y el último desde la laguna de Qan Qan, siendo el ganador Rumi Maki.
Inka Urko, al ver cumplido el reto y teniendo agua para sus cultivos y hombres, cumplió con su palabra entregando a su hija en matrimonio a Rumi Maki.
Uska Paukar, no contento con el resultado, enfrenta en una batalla a Rumi Maki, y también es derrotado.
Entonces, mientras se celebraba el matrimonio de Rumi Maki y Paukar Illa, Uska Paukar se aproxima al lugar de la ceremonia y en un descuido huye con su amada hacia la montaña de Pitusiray. Muy molesto Rumi Maki, echa una maldición contra ellos y en lo alto de la montaña Paukar Illa y Uska Paukar se convierten en piedra para siempre...
Hasta hoy en Urko existen los tres acueductos construidos por estos valerosos hombres y en lo alto de la montaña de Pitusiray, están los dos grandes monolitos de Paukar Illa y Uska Paukar."
 
De mitos y leyendas del Perú
http://www.yunkawasiperu.org/uploads/8/3/7/7/8377762/mitos_y_leyendas_agua.pdf
Mas fotos de Unu Urco y la representación del mito
http://decisivomomento.blogspot.com/2007/10/unu-urco.html

Por el Valle Sagrado

En Pisaq jugamos a la casita en una casa en construcción semi abandonada. Hacíamos un fueguito para cocinar y poniamos la carpa en el único cuarto donde no se llovía.
Yo tenía un poco de miedo a que venga el dueño, aunque no creía que fuera a tener mayores problemas con nosotros porque no estabamos haciendo nada malo, pero mucha gente venía a reclamarle deudas y eso me dejo un poco mas tranquila, ya que algo me decía que no iba a venir...
Nos habremos quedado unos 4 días, esperando que nos vaya mejor en la feria, pero la verdad nuestro paño era muy microbio y no tenia comparación con los tremendisimos paños de macramé que veíamos por todas partes. Legamos a vender lo justo y necesario para comprar todo lo que necesitabamos: un aceite pequeño y un encendedor. Pero intercambiabamos artesanías por comida y comimos bien.
Una señora de un comedor nos dio un montón de arroz con atún :).
Mati fue a intercambiar a un pueblo que quedaba atras de nuestra casita, llamado Taray, y le dieron unas papitas y pan, pero una señora le dijo que no podrian darle mucho en ese pueblo, ya que hacia un año habian sufrdo un Huayco (avalancha de barro que baja del cerro, causada por las fuertes lluvias) y no tenian nada. Siete personas habian muerto y lo único que había hecho el gobierno fue darles una carpa a cada familia para que duerman alli, con letras bien grandes que decian "DEFENSA CIVIL". Pero la gente necesita más que eso. El gobierno del Perú, se olvidó por completo de Taray, después de darles las carpas y sentir que habían cumplido.
Si hay algo importante que sucedió en Pisaq, fue volver a ver a Pepe, un salvadoreño que tenía la misma idea que nosotros de entrar al Machu Pichu. Lo encontraríamos nuevamente en Ollantaytambo y por supuesto, en el tan deseado Aguas Calientes.
Nos fuimos de Pisaq sin un sol, pero con ganas que crecían cada vez más, ganas que daban fuerza, y que eran nuestro gran motor para alcanzar la meta.
Hicimos dedo y un colectivero nos levantó y nos llevó hasta Calca (viste que sí se puede gratis).
Alli conocimos a Reyner, un amigo que nos dejó poner la carpa al lado de su casa. Reyner tiene alma de viajero pero todavía no lo sabe mucho. Trabaja en construcciones como su padre y se tomo un año sabatico de los estudios porque necesitaba pensar sobre su vida. Yo creo que nuestro paso por alli le vino bien para recordad que puede hacer lo que sienta que quiere hacer de su vida, lo que sea que lo haga felíz y no necesariamente tiene que ser aquello que le impusieron.
Reyner y su familia nos invitaron un riquisimo plato de comida y un matecito con manzanilla que recién arrancaban del suelo y asi nos quedamos hasta tarde escuchando la leyenda de Unu Urco, el barrio donde estabamos, hermosamente interpretada por Reyner.

sábado, 3 de diciembre de 2011

CUZCO, el orígen de todo..

Al llegar al cartel "bienvenidos a Cuzco" festejamos a los gritos los cuatro.
Pero ese era el comienzo del departamento, no de la ciudad. Todavia faltaba un tramo.
El paisaje era increible y con tan hermosa compañia, aún más maravilloso. Me sentía en casa.
Tuvimos que pasar la noche en Siquani, porque ya anochecía.
Matias y yo no teniamos un mango partido al medio. Pero que vá! Era 7 de diciembre y el pueblo nos recibio con música que seguimos hasta encontrar un desfile, festival, baile, morenada y caporal. Un hermoso despliegue de colores y un Perú que nos recibía con los brazos abiertos.
Pusimos el paño en la plaza y vendimos nuestros primeros 28 solcitos, bien merecidos, que estrenamos tomando una chocolatada caliente.
Al otro dia llegamos al tan ansiado Cuzco, (de Qozco, origen de todo) y almorzamos en las escaleras de una de sus hermosas catedrales frente a la plaza de armas.
Me queda mucho por recorrer de aquella ciudad, pero lo poco que vi, me encantó. Las calles angostas, construcciones de piedra, una arquitectura que volvería loca a la Roxana.. pero si, como decia Mati, alrededor de todo eso habia una maqueta armada para el turista que no te permitia ver la belleza original del Cuzco.
Como en toda ciudad turística, habia problemas para poner el paño. Apenas lo apoyamos en la calle San Blas, vinieron los municipales y nos rajaron a todos.
No encontrabamos nuestro lugar alli, pero lo encontraríamos si nos hubiesemos quedado un tiempito más, estoy segura. Tambien esta fue una etapa para descubrir o redescubrir nuestra forma de viajar y esto es algo en lo que Amparo me ayudo muchísimo.
A la noche comimos en un restaurantcito bastante alejado del centro, dirigido por una chola dormida que se despertaba solo para dar indicaciones, como si hubiese visto todo lo que habia pasado mientras estaba durmiendo y luego volvia a cerrar los ojos y permanecia sentada en su silla, hasta que volvia a despertarse y pegarle el grito a alguno.
Al día siguiente fuimos a recorrer más del Valle Sagrado. Recorrimos la feria más hermosa que vi en mi vida, en Pisaq. Despues de instalarnos y poner el paño, Amparo y Leo arrancaron para Calca. Esa fue la última vez que los ví, aunque Amparo me acompañó de otras maneras durante el viaje,  estamos conectadas de una forma que no se puede explicar con palabras, pero entre nosotras no e necesario. Ansío mucho volver a abrazarla...

PERÚ....CARAJO!!!!

Volvimos a La Paz, no sin antes pasar el último día en El Alto, juntando hasta el último céntimo para comprar un charanguito de 300 bolivianos, precioso instrumento que venia queriendo hace rato, y Mati me re hizo la segunda.
Nos quedamos sin plata de vuelta, pero la magia volvió a suceder: A último momento tiramos el paño y nos compraron como 70 bolivianos, todo lo que necesitabamos para pasar una noche en un bonito Hostel ("Gimenez"... el nombre no es tan encantador como el lugar), y para el pasaje a Desaguadero, donde se encuentra la frontera con el tan deseado Perú.
Vimos el Lago Titicaca, muy de pasada asi que todo lo que puedo decir de este famosísimo charquito de agua es que es muuuuy graaaaande.
Las fronteras me dan miedo, lo confiezo. Esta vez estaba más nerviosa que cruzando Bolivia, no se por que. Pero pasamos, después de sudar la gota gorda como si estuvieramos pasando 14 kilos de cocaina o algo así, cuando en realidad nuestro único crimen es: No ser los turistas platudos que todos esperan.
Caminamos un poco hacia la ruta que va a Puno. Nos sentamos en una parecita y ahi disfrutamos de nuestro primer momento en Perú: Tomando un tecito de cedrón, probando el charango sin saber nada, solo tocando las cuerdas que contrastaban con el silencio y lo acompañaban hermosamente. Cada tanto pasaba un auto, pero muuuy cada tanto y le hacíamos dedo, pero la mayoría eran combis ansiosas por cobrar hasta el últimos sol (sí, ahora la mano viene en soles. No es re tierno? "cuanto cuesta eso señora?" "un sol" :D).
De cualquier modo estabamos muy cómodos en nuestro lugar. Frente a nosotros habia una casa muy humilde, ya subida a una especie de cerrito, como todas las filas de casas de la mano de enfrente y había una señora tejiendo en su gran telar. El sol le daba un color más brillante a todo esto. Fue un momento que sabia que iba a recordar sintiendo el corazón tibio.

Esperamos ahí unas horas, lo que es muchísimo para un tipo tan ansioso como yo (aca les habla el Mati), en una circunstancia donde es muy poco lo que se puede hacer para salir de ella. Un par de veces algunos taxistas frenaron, pero cuando le contábamos que no teníamos plata nos decía que no nos pdía llevar.

Finalmente frenò uno al que accedió a llevarnos a  Puno después de que le contamos nuestra historia. El camino a Puno es hermoso. Siempre con el Titicaca a la derecha y pintorescos cerros a la izquierda. Con nosotros llegó la lluvia que tanto estaban esperando. Y cómo! Por el horizonte veíamos cómo las nubes negras se acercaban bañándolo todo. Una bienvenida alucinante.

Al llegar a Puno estacionamos y cuando sacamos las mochilas del baùl el tipo nos mira y nos dice "y? hay pasajo o no hay pasaje?". Terminamos dándole algo y nos fuimos. La actitud no nos pareció buena. ¿De verdad se siente mejor tener 5 soles más que ayudar a alguien a cumplir su sueño?
(despues nos enteramos que en Perú es costumbre cobrar por hacer dedo)

Un poco bastante calientes nos fuimos a recorrer Puno. Lo 1ero, como siempre, es buscar un lugar para vender y luego uno para dormir. Bajamos hasta el Titicaca, conseguimos un mapa y como no encontramos un espacio propicio para vender (estábamos en temporada baja, la muerte!!) nos fuimos a pasear. Pasamos por una plaza donde había un megatobogán donde nos tiramos un par de veces

Con el dato de que había un cura que daba alojamiento fuimos al centro, siguiéndole el rastro Fue difícil pero encontramos el lugar. Y allí conocimos a  Soraya, una colombiana viajera súper chévere y con una historieta, como todo viajero. Ella estaba viajando con su novio, un poco conociendo y otro buscando su lugar en el mundo. Hacía macramé, como nosotros y estaba en la ruta hace 1000 años. Nos dio mucha información sobre lo que venía adelante y nosotros le dimos nuestra mejor energía para que se sobreponga un poquito de las dificultades por las que estaba pasando.

Al otro día nos despedimos de ella después de desayunar quinua con leche y pan de la sierra. Nos dimos cuenta cómo otra vez todo se había dado como para que los 3 nos cruzáramos.

Al salir a hacer dedo estabamos un poco desanimados porque pensamos que nadie nos llevaria, sobre todo Mati... pero lo animé y le dije que seguramente habia una opción que no estabamos considerando, algun loco que sí era capaz de llevarnos gratis... y asi fue, nos levantó un peruano que habia estado en Argentina y habia hecho dedo en Rosario. Nos llevo 45 kms mas pal norte, Hacia Juliaca, ciudad de comerciantes.
Llegamos a Juliaca, quisimos mezclarnos entre los comerciantes pero no somos comerciantes, somos artesanos y viajeros asi que no encajamos, che.


Sacamos el paño y nos fuimos a hacer dedo con la esperanza de acercarnos un poco mas al Cuzco. Ya se hacia de noche y empezabamos a buscar de reojito un lugar donde poner la carpa cuando de repente pasa por la Pa Panamericana un auto muy parecido al de Leo y Amparo, con una camilla para hacer masajes en el techo muy parecida a las de Leo y Amparo y adentro dos Hippis argentinos muy parecidos a ellos... eran Leo y Amparo!!! Nos pusimos a hacerles señas a lo loco hasta que nos vieron y frenaron más adelante.



Nos abrazamos y tratamos de ponernos al dia sobre todo lo ocurrido mientras no nos vimos. Pero nos quedabamos con las ganas... Entonces Amparo uso su determinacion de hirro y dijo "aca no los dejamos, ustedes se van con nosotros al Cuzco".
No se como hicimos lugar en el auto pero entramos. y nos fuimos los cuatro. Antes de arrancar Leo dijo "Bueno chicos, hasta Cuzco no paramos..."
Los cuatro estamos de acuerdo con que no era casualidad que justo ahi, en Juliaca, se terminaba el mapa de rutas que tenian. De ahora en más, el camino era un misterio.
Todavia no sabiamos que nos esperaba lo mejor de lo mejor de un viaje increíble, porque, como dicen unos amigos "quien se lanza a lo desconocido, descubre tesoros"

sábado, 6 de agosto de 2011

Sapahaqui, al fondo del Valle


Algo asi es Sapahaqui :)
Esa mañana nos levantamos con mucha energía y entusiasmo por conocer aquel destino que se nos había puesto por alguna razón en la cabeza, sin saber cómo era, cómo se llegaba, quienes habitaban, nada.

Cambiando nuestros últimos 3 dólares, 2 euros y 2 pesos argentinos a pesos bolivianos llegamos al lugar donde se tomaban los buses a Sapahaqui. Pero al preguntar al chofer cuanto costaba el pasaje nos dimos cuenta que no llegábamos por 2.6 bs. Le dijimos que por favor nos lleve igual, que veníamos de muy lejos para conocer Sapahaqui ("Sapajaqui" le decíamos nosotros, después nos enteramos que era chamuyo argentino, que se decía Sapaqui nomás) y él nos decía que no y le insistimos tanto que nos dijo "Está bien, yo los llevo, pero ¿cómo van a volver?". No importa, después vemo'
(comentarios de Celeste en celeste.... la verdad es que Mati convencia al tipo mientras tres cholitas se morian de la risa y yo me escondía atras de sus cajas con poyitos)

En el minibus íbamos apretujados entre cholitos hablando aymara, intercambiando algunas palabras con algunos, que se mostraban curiosos por nuestra curiosidad.
(no entendian porque corno habiamos elegido un pueblo tan olvidado como Sapahaqui, en vez de ir a lugares turísticos como la gente normal...ponele)

Sapahaqui es un pequeño pueblo situado en un Valle, que es la división entre el altiplano y las yungas bolivianas. (bajá hasta ahi en mini combi, animate) El clima es totalmente diferente al de La Paz, pese a estar a sólo tres horas de viaje. Desde muy tempranito el Sol calentaba suave, por las noches resfrescaba bastante, aunque era algo soportable y casi nunca llovía. En Sapahaqui hay una plaza, una comisaría, una escuela, una iglesia que está cerrada y varios vecinos. Cada familia tiene su chacra con plantaciones de papa, damasco, trigo, cebolla, entre otras. Además crían ovejas que traían a comer cerca nuestro y las estacaban al suelo para venir a buscarlas al bajar el Sol. (este sol merece una S mayúscula)

Cuando llegamos un policía nos indicó algunos hostales donde pasar la noche. Le respondimos todo que sí y nos fuimos. No queríamos que sepa que no había un cobre y que íbamos a trabajar para poder volver.

Buscamos un lugar tranquilo y deshabitado para tirar la carpa. Bajamos al río seco y lo cruzamos. Llegamos a un lugar resguardado, lejos de la poca gente que había. Después de armar hicimos un fueguito para cocinar, comer e irnos a dormir. Había sido un día cargado de emociones. Nesecitábamos descanzar.

Entonces un grupo de lugareños se acercó hasta donde estábamos nosotros. Primero llegaron algunos, luego más y más. Con sus linternas nos cegaban. Nos dijeron que querían que nos fuéramos porque estábamos invadiendo su tierra. Ayunque el lugar donde estábamos no era el terreno de ninguno, era el territorio de la comunidad y cualquier extranjero que fuera era interpretado como un "invasor". Tratamos de explicarles que no era nuestra intención que se ofendan, ni invadir, ni malograr el lugar, ni nada, sino todo lo contrario, queríamos conocerlos. No hubo forma. Nos amenazaron con que ellos nos lo decían de buena forma y que después iba a venir gente armada con piedras. Tuvimos que desarmar e irnos en la noche, por las piedras del río seco, con el cuerpo cansado, el peso de las mochilas, después de conocer la famosa "cerradez boliviana" que nos habían mencionado antes. Esperábamos (muy) ansiosos la excepción a la regla.

No tardó en llegar, porqué por cada humano que niega ayuda hay 100 que la dan. En el camino un hombre se acercó hasta nosotros para guiarnos hasta una cancha de fútbol donde se podía acampar. Pobre, tuvo que aguantarse todos nuestros reproches. (y con esto nos referimos a los alaridos de Celestita que dejó bien claros sus pensamientos al respecto de esa gente) Nos fuimos a dormir. Angustiados, sí. Pero más aliviados de que hayamos salidos de esa situación ilesos.
(antes de irme a dormir me quedé escuchando la banda que vino a cantarnos el arroró...ponele. Eso me calmó un poco, pero al principio cuando vimos que llegaban tipos con tubas, saxomfones y otros instrumentos cuando nosotros queriamos dormir, mas que nada para que ese día se termine, yo pensaba "que más nos puede pasar hoy")

Al otro día, (el paisaje a nuestro alrededor hizo notar porque Sapahaqui se hacía rogar tanto) alguien nos explicó que del otro lado del río vive una comunidad distina, que son gente más recia, con creencias antigüas. "Antigüas?" pregunté. "Sí, pensaban que ustedes eran los kiri-kiri". "O_o!? lo' qué?!". "Los kiri-kiri, unos monstruos mitológicos que secuestran a las personas y les arrancan las médulas espinales" ...

Nuestra estadía en Sapahaqui pasó por muchas etapas. Al principio estábamos solos todo el día. En un fueguito cocinábamos desayuno, almuerzo y merienda. Nunca cena porque como no teníamos luz cuando se iba el Sol nos íbamos a dormir hasta que salía de vuelta. Como teníamos provisiones para toda la semana, y no había gente a la que venderles artesanías no trabajábamos. Pasábamos el día tejiendo, caminando entre los cultivos, molestando a las ovejas. (Solo los domingos ibamos a la Feria del Alto a trabajar y ajuntar más provisiones para la semana)

Con el correr de los días nos hicimos más y más conocidos, tanto que no sentíamos celebridades. No había un momento en el día en que estuviéramos solos. Lo que al principio era genial (sin movernos de nuestro lugar vendíamos, charlábamos, jugábamos con los niños, hasta nos traían comida!) después comenzó a cansarnos. Ahora puedo decir que entiendo a Michael Jackson...mmm...no, no creo :P

Tuvimos inconvenientes con un grupo de adolescentes que nos robaron algunos de nuestros trabajos, pero salvo eso, pegamos especial onda con otro grupo, con los que nos juntábamos a la noche a cocinar, cada uno traía un ingrediente de su casa y armábamos alto fuego. También hacíamos juegos nocturnos, como el Sol y hielo (que no es nocturno, pero de noche era más emocionante) Y aprendimos alguito de aymara. Iu jam patita!
(no seas grosero, Mati!, Lo que queria decir yo, es algo que le prometi a esas mocosas malcriadas que iba a publicar en mi blog y aqui va NUNCA ME ROBARON EN TODO EL VIAJE HASTA AHORA SALVO EN SAPAHAQUI)

Los sábados que estuvimos en Sapahaqui íbamos a la feria del pueblo siguiente, llamado Tacobamba, donde iban todos los pueblos cercanos, ahí nos iba tan bien que nos permitía vovler a la Paz los domingos y trabajar de nuevo en la feria del Alto. Pasamos dos semanas en Sapahaqui, donde conocimos mucho de la cultura boliviana. La gente quería que nos quedemos hasta el verano, para ver cómo todo el valle se ponía verde y los árboles se llenaban de frutas. Pero Macchu Picchu nos llamaba como Sauron al anillo de poder y con eso en mente nos fuimos con la idea de pasar a Perú ese mismo día.
(En la combi subiendo del valle de vuelta al "mundo real" me agarro algo que no se muy bien como explicar. Una fuerza de adentro miso empujaba para afuera, entonces me converti en un mar de lagrimas. mati me preguntaba que me pasaba pero yo no podía decir nada.
Creo que fue una mezcla de cosas. Por un lado necesitaba descargarme despues de haber pasado casi tres semanas siendo entrevistada las 24 horas del día y despues, la emocion de que al fin habia llegado el día de cruzar la frontera a Perú. Sabíamos que nadie nos detendría. Sabiamos que eramos responsables de hacer nuestro sueño realidad, porque los límites estan solo en la cabeza, y ahora lo habíamos comprobado. Habíamos llegado muy lejos. Mucho más lejos de los que 3000 kilometros pueden ser.
Ese llanto fue una forma de decir GRACIAS)
Saliendo de Sapahaqui... Asi se siente estar en un bondi en Bolivia. La vista de atras de una chola podria ser cualquier chola. Nada de "ah! debe ser rigoberta, por la forma de la trenza" no! nada de eso, son todas iguales (si se las mira de atras, señoras, no se me enojen)

martes, 2 de agosto de 2011

LA PAZ




...Uno se siente como en la pelicula "El Origen" vite cuando se doblan todas las casas hasta que las tenes de pared? una onda asi.
Es como estar en el medio de una gran olla con paredes empapeladas de casas. Te cuesta un huevo caminar por la calle, si no estas subiendo por una pendiente y quemas 14000 calorias con la lengua afuera tratando de caminar una cuadra, seguramente estaras bajando por otra calle a los pedos como un boludo. Estas son las únicas dos opciones. Ahora imaginate esto con nuestras mochiliiiitas chiquitiiiitas rompiendonos la espalda. Que vida de mierda, che x).
Habia que llegar a un alojamiento lo antes posible y preguntar precios... que jodido. Se ve que hay una regla general: Decile 30 la habitacion y cuando el boludo se entusiasme y haya hecho el check in le decis que son 60. "es que son 30 por cada uno" pero yo te pregunte bien viejo... en fin, es un consejito para aquel que todavia no haya pisado esta bella y caótica ciudad.
Uh, a todo esto me olvide de mencionar lo CAÓTICA que es esta ciudad. Como explicarlo... El transito, un QUILOMBO asi con todas letras mayusculas, ruido hasta por donde no existe. Tenes unas combis que te persiguen una cuadra entera, (lo juro), gritando "a ceja ceja!!!, un boliviano, un boliviano!!!, ceja,ceja, un boliviano, ceja!!!" o "electropaz, electropaz, electropaz, uno cincuenta electropaaaaaaaaaz!!!!"
En resumen, La Paz, de paz no tiene un carajo!!
Pero bonito y distinto de lo que uno ve por sus pagos, es.
Ya que vimos que era imposible vender ahi sin que te metan en cana, pasamos cuatro dias paseando, conociendo, morfando a lo loco, anticuchos, sopita de fideo, bisteeee (si, asi), y otras comidas que basicamente son papa chuño, arroz y algún tipo de carne.
Preguntando, preguntando llegamos a la feria del Alto, supongo que se llama asi porque tenes que tomarte un bondi y subir 453 escalones.
Es enooooooooooooorme.
 Venden de tooooooooooooooooooodo.
Y re baraaaaato. pero cuando digo barato, quiero decir, zarpaaaado en barato. Fuimos entudiasmados con comprar nuestros aguayos, esas mantotas de colores donde la gente lleva a sus bebes y otros paquetes, y algunas otras cosas y terminamos tambien comprando ropa usada por 1 boliviano, o 2, o 5.
En un momento nos avivamos y pusimos el paño. Entonces la magia sucedió. Nos dimos cuenta de que ahi podíamos vender copado, pero la ciudad nos quedaba o muy grande o muy chica y teniamos ganas de conocer algo más de bolivia, algo más verde.
Casi que nos vamos a Coroico con Amparo y Leo, pero yo queria un pueblito remoto en el medio de la nada, y encontre el lugar perfecto. Hice algo que siempre habia querido hacer: Busque en el mapa y apunte con el dedo el primer lugar que se me antojo, solo porque tenia un nombre gracioso y estaba ubicado en un lugar verde: Sapahaqui.
Entonces comenzó la pesadilla de Matias. Es decir, le rompi soberanamente las pelotas durante un dia entero tipo Bart y Lisa a Homero "nos vamos a Monte Splash?!, nos vamos a Monte Splash?!nos vamos a Monte Splash?!,
pero en mi caso era "vamos a Sapajaqui? sapajaqui, sapajaqui, sapajaqui, sapajaqui!! " (asi pense que se decía)
Como tiene un buen corazón, aceptó xD